Lenguaje Corporal y Ventas

Oscar Picas

Consejos Para Evitar Intimidar A Tu Cliente – Lenguaje Corporal

Consejos Para Evitar Intimidar A Tu Cliente

Este artículo está enfocado para aquellas personas que intimidan con el lenguaje corporal y no lo saben. En el anterior artículo, hablé sobre Cómo Intimidar A Una Persona Con El Lenguaje Corporal. En él te explicaba algunas de las situaciones, en las que podías intimidar a la otra persona, de esta manera una vez las conoces las puedes evitar.

Hoy conocerás alguna más que también intimidan al prójimo, e incluso profundizaremos un poco más para que veas si lo haces a menudo. En caso de que así sea también aprenderás como modificarlo.

Apoyarse en la puerta

La acción de apoyarse en la puerta del despacho o de una casa ajena, está incluida en el grupo de gestos que pueden intimidar. Da la sensación tal y como expliqué en otra ocasión que el mobiliario es una extensión más de tu cuerpo. De esta forma generando la sensación de que posees eso. ¿Esto qué significa? Significa que la otra persona sentirá que te estás apropiando de lo que es suyo.

Sentarse en la silla equivocada

Otra de las situaciones en las que se intimida a la persona es sentándose en la silla errónea. Imagínate tienes una visita con un cliente, esta se realiza en su hogar haciendo así que el cliente se mantenga en su zona de confort. Recordando que la zona de confort es la zona de comodidad, es sencillo entender que allí hay que seguir sus normas.

Lenguaje Corporal y Ventas Intimidar

El cliente tiene por costumbre sentarse siempre en una silla. Resulta que tú cuando llegas te sientas y no preguntas donde. Te sientas en una silla cualquiera ya que a ti te parecen todas iguales.

Si este vendedor no pregunta a su cliente “cuál es su silla”, y cuando escoge donde sentarse se equivoca  estaría intimidando al potencial cliente.

Cómo quitarte la costumbre de apoyarte en los sitios

Hay personas que siempre se están apoyando en las puertas, cuando hablan o cuando esperan. Lo que ellos no saben y que tú ahora sí, es que están intimidando a todo aquel que se encuentra en esa situación desde el primer momento que los ven.

Lo mejor que pueden hacer para evitar esto es ser conscientes. Una vez conscientes de que tienen esta costumbre, modificarla adoptando una postura erguida. Además de eso es bueno mantener las palmas de las manos visibles, ya que haciendo esto se genera una impresión positiva en los demás.

Las personas que nos rodean, forman su opinión respecto a nosotros en un 90% en los primeros cuatro minutos de la primera vez que nos ven. Esto significa que es importante que tengamos presente que la frase de. No hay una segunda oportunidad para una primera impresión es muy cierta.

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