Lenguaje Corporal y Ventas

Oscar Picas

El Efecto Espejo – Lenguaje Corporal

¿Qué es el efecto espejo?

Cuando conocemos a una persona, sentimos la necesidad de evaluar en el mínimo tiempo posible, si esta tiene una actitud negativa hacia nosotros o por lo contrario es positiva. Actuamos del mismo modo que hacen la mayoría de los animales por motivos de supervivencia. ¿Cómo lo hacemos? Examinamos el cuerpo de esa persona para así, ver si se mueve o gesticula de una forma muy parecida a como lo hacemos nosotros.

¿Por qué usamos el efecto espejo?

Cuando usamos el efecto espejo actuamos como bien dice el propio nombre como un espejo. Esto significa que reflejamos el lenguaje corporal, de aquellas personas que nos rodean como una forma de establecer lazos con ellos. Pero no solo eso, sino que también logramos ser aceptados y generar confianza con esa persona con quien estamos reflejando sus gestos. Cabe destacar que en la mayoría de ocasiones, no somos conscientes de que lo estamos haciendo.

¿Qué consigue el efecto espejo?

El efecto espejo hace que los demás sé sientan cómodos con nuestra presencia. Es una herramienta que permite generar confianza.

Puede parecer que no tiene importancia, y que imitar los gestos de otra persona no da ningún resultado positivo, pero no es así. Es muy importante por la potencia que tiene. Verás, resulta que una investigación que se llevó a cabo con la utilización de grabaciones en vídeo a cámara lenta, reveló que se extiende incluso a la simultaneidad en el pestañeo.

Y no solo el pestañeo, sino que también en el movimiento de las fosas nasales, el movimiento de las cejas hacia arriba e incluso la dilatación de las pupilas. Esto resulta destacable, ya que estos micro gestos son imposibles de imitar si la persona deseara hacerlo de manera consciente.

¿Por qué bostezamos cuando alguien más lo hace?

La ocasión más clara y más conocida por todos de este efecto espejo es el bostezo. Estoy seguro de que alguna vez has visto a una persona que empieza a bostezar, a continuación ves que todo el mundo acaba haciéndolo también. ¿No te has preguntado nunca por qué?

El profesor de psicología Robert Provine descubrió que el bostezo es tan contagioso que no es necesario ver como la otra persona bosteza. No hay más que ver una boca abierta para que nosotros también bostecemos.

En su día se llegó a pensar que el objetivo de los bostezos era oxigenar el cuerpo. Pero actualmente ya sabemos que es una forma de reflejarnos con los demás. Acción que sirve para generar confianza y una vez generada evitar agresiones. Igual que sucede en el caso de los primates.

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